
Consideradas joyas dentro del ámbito de la inmigración, estos programas de segunda ciudadanía por inversión le otorgan legalmente una ciudadanía y un pasaporte en solo unos meses sin tener que viajar ni residir en el país. No se requieren calificaciones específicas de los solicitantes, incluidas pruebas de idioma.
Un permiso de residencia permite residir legalmente en el país de acogida sin ser ciudadano. Los residentes tienen derecho a vivir, trabajar, ir a la escuela y acceder a atención médica en el país anfitrión. Luego de varios años y cumpliendo ciertos requisitos, que podrían ser vivir en el país por un tiempo determinado y aprender el idioma, algunos países otorgan la ciudadanía.